Por Francisca Aguilar González - 2009
Hace unos días, precisamente, el viernes 10 de julio, se realizó el esperado “Encuentro con la Comunicología” junto a Mauricio Tolosa.
El epicentro, la Escuela de Comunicación –ECUM- de la Universidad del Mar. La ciudad, Viña del Mar. La idea, dar a conocer esta nueva forma de mirar y practicar la comunicación en las comunidades.
Sin duda la historia no comenzaba en dicho encuentro sino hace algunos meses, cuando “ocho estudiantes” de la cátedra de “Comunicación, desarrollo y sociedad” de la ECUM, emprendían el estudio del nuevo concepto. Cada uno con sus emociones, representaciones y conductas propias de estar al interior de un aula, irían cambiando poco a poco al descubrir cómo la Comunicología los llamaba a reflexionar sobre temas tan profundos como el ser humano, la observación y la posible transformación de las comunidades.
Ello despertó un interés real e inquietante en los alumnos, quienes un día se propusieron llevar a la escuela al creador del concepto en Chile. Allí comienza el primer ejercicio de ellos como comunidad, concepto que al ser encarnado les dio la capacidad de trabajar en pro de un objetivo común y por cierto, crear esa comunidad necesaria que los llevaría a entender la fuerza que adquieren los grupos humanos si deciden danzar o configurar esos acuerdos que ofrece el ocurrir comunicativo.
El objetivo no sólo era contar con la participación del comunicólogo sino también contagiar a los integrantes de la ECUM. De alguna forma, conducirlos hacia una apertura necesaria frente el nuevo conocimiento que les permitiera vislumbrar de qué se trataba este giro en la comunicación.
Para contagiar se crearon productos comunicacionales como afiches, invitaciones y un evento Facebook. Sin embargo, el contagio más poderoso emanó de la conversación establecida entre los “ocho alumnos” y la comunidad ECUM, quienes desde su experiencia o mejor dicho, desde su despertar frente a la Comunicología, lograban crear la comunidad buscada.
En la medida que el número de interesados por el “Encuentro con la Comunicología” comenzaba a crecer, los estudiantes organizadores empezaban a descubrir la potencia que ofrece trabajar en comunidad y en definitiva, la capacidad de transformar espacios. Uno de los “ocho alumnos” escribió un día “…terminó nuestra era de jóvenes desinteresados por la comunicación, y empezó la era de los que creemos que las cosas ‘SE TRANSFORMAN SI UNO QUIERE’”(Maronny Tapia).
Lo dicho por el estudiante se ratificaba aquel viernes 10 de julio, cuando una gran convocatoria celebraba el encuentro y el propio comunicólogo Mauricio Tolosa, nos confirmaba que la magia no sólo le pertenece a los magos profesionales sino a nosotros, los seres humanos, quienes sí podemos transformar y darle un giro a nuestra comunidad…o al mundo, “si lo queremos”.